Pero respondieron: ¡Quítate de ahí! Y añadieron: Es el único que ha venido como forastero, ¿y pretende erigirse en juez? ¡Ahora te trataremos peor que a ellos! Y arremetiendo violentamente contra Lot, intentaban forzar la puerta.
Juan 9:34 - La Biblia Textual 3a Edicion Respondieron y le dijeron: Por entero naciste tú en pecados, ¿y tú nos enseñas? Y lo echaron fuera. Higit pang mga bersyonBiblia Reina Valera 1960 Respondieron y le dijeron: Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros? Y le expulsaron. Biblia Nueva Traducción Viviente —¡Tú naciste pecador hasta la médula! —le respondieron—. ¿Acaso tratas de enseñarnos a nosotros? Y lo echaron de la sinagoga. Biblia Católica (Latinoamericana) Le contestaron ellos: 'No eres más que pecado desde tu nacimiento, ¿y pretendes darnos lecciones a nosotros?' Y lo expulsaron. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Respondiéronle ellos: 'Has nacido enteramente empecatado, ¿y tú nos vas a dar lecciones?'. Y lo arrojaron fuera. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Respondieron y le dijeron: Naciste enteramente en pecado, ¿y tú nos enseñas? Y le expulsaron. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Entonces le contestaron: —Ahora resulta que tú, siendo pecador desde que naciste, nos vas a enseñar. ¡Ya no te queremos en nuestra sinagoga! |
Pero respondieron: ¡Quítate de ahí! Y añadieron: Es el único que ha venido como forastero, ¿y pretende erigirse en juez? ¡Ahora te trataremos peor que a ellos! Y arremetiendo violentamente contra Lot, intentaban forzar la puerta.
Y sucedió que mientras le hablaba, él le respondió: ¿Acaso te hemos puesto por consejero real? ¡Detente, no sea que te maten!° Entonces el profeta desistió, pero agregó: Yo sé que ’Elohim ha decidido destruirte, porque has hecho esto y no atiendes a mi consejo.
¿Cómo entonces puede el hombre tener razón ante Dios? ¿Y cómo puede ser puro el nacido de mujer?
Y él respondió: ¿Quién te ha puesto como príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas acaso asesinarme como asesinaste al egipcio?° Entonces Moisés tuvo temor, y dijo: ¡Ciertamente el asunto ha sido descubierto!
Echa fuera al escarnecedor, y se irá la discordia, Y también saldrán la contienda y las afrentas.
¿Has visto a alguien sabio en su propia opinión? Pues más se puede esperar de un necio.
El hombre que, reprendido, endurece la cerviz, Será quebrantado de repente, y no habrá para él medicina.
Que dicen: ¡Retírate! ¡No te acerques, que estoy consagrado! Éstos hacen humear mi ira como fuego que arde todo el día.
Oíd la palabra de YHVH, los que tembláis ante su palabra: Dicen vuestros hermanos que os aborrecen, Que os rechazan por causa de mi Nombre: ¡Muestre ahora su gloria YHVH, y veamos vuestro gozo! Pero ellos serán avergonzados.
Respondiendo entonces uno de los doctores de la ley, le dice: Maestro, diciendo estas cosas, también nos afrentas a nosotros.
Porque todo el que se enaltece, será humillado, y el que se humilla, será enaltecido.°
De cierto os digo: El que no reciba el reino de Dios como un niño, de ningún modo entrará en él.°
Bienaventurados sois cuando los hombres os aborrezcan, cuando os excluyan y os insulten y rechacen vuestro nombre como maligno, por causa del Hijo del Hombre.°
Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, de ningún modo° lo echo fuera,
Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Le dijeron: Nosotros no hemos nacido de fornicación. Un solo padre tenemos: Dios.
Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabbí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?
Esto dijeron sus padres porque temían a los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno lo confesaba° como Mesías, fuera expulsado de la sinagoga.
Oyó Jesús que lo habían echado° fuera, y hallándolo, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo del Hombre?°
Oyeron esto algunos° de los fariseos que estaban con Él, y le dijeron: ¿Acaso también nosotros somos ciegos?
A los de afuera, ya los juzgará Dios. ¡Quitad de entre vosotros al malvado!
Nosotros, judíos por naturaleza, y no pecadores de entre los gentiles,
Entre ellos también vivimos todos nosotros en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad° de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás;
Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos, y todos vosotros revestíos de humildad los unos para con los otros, porque: Dios resiste° a los soberbios y da gracia a los humildes.°
Por esto, si voy, le recordaré las obras que él hace, denigrándonos con palabras maliciosas; y no satisfecho con esto, no solo no acoge a los hermanos, sino que impide a los que quieren hacerlo, y los expulsa de la iglesia.
Escribí alguna cosa° a la iglesia, pero Diótrefes, que ambiciona la primacía, no nos reconoce.°
y que ninguno pueda comprar o vender, sino el que tiene la marca:° el nombre de la bestia o el número de su nombre.