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Jonás 2:6 - La Biblia Textual 3a Edicion

Descendí a los cimientos de los montes, Y cuando la tierra echaba sus cerrojos Para siempre sobre mí, Tú, oh YHVH, Dios mío, Sacaste de la fosa mi vida,

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Biblia Reina Valera 1960

Descendí a los cimientos de los montes; La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Me hundí hasta las raíces de las montañas. Me quedé preso en la tierra, cuyas puertas se cierran para siempre. Pero tú, oh Señor mi Dios, ¡me arrebataste de las garras de la muerte!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Me subían las aguas hasta el cuello, el abismo me rodeaba, las algas se enredaban en mi cabeza.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

El agua me alcanzaba hasta el cuello, el abismo me envolvía, las algas se enredaban en mi cabeza.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Descendí a los cimientos de las montañas; La tierra echó sus cerraduras sobre mí para siempre: Mas tú sacaste mi vida de la corrupción, oh Jehová, Dios mío.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

6 (7) »Creí que ya nunca saldría del fondo del mar. Pero tú, Dios mío, me salvaste la vida.

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Jonás 2:6
25 Mga Krus na Reperensya  

Y se apiade de él, y diga: ¡Líbralo de bajar al sepulcro, Porque he hallado su rescate!


¡Ha redimido mi alma para que no baje al sepulcro, Y mi vida ya ve la luz!


Cual vestido la cubriste con el abismo, Sobre los montes estaban las aguas.


Subieron los montes, descendieron los valles, Al lugar que les habías fijado.


Me rodearon los lazos de la Muerte, Me atraparon los terrores del Seol, Angustia y dolor había yo hallado.


Oh YHVH, respóndeme pronto, porque mi espíritu desfallece, No escondas de mí tu rostro, De modo que yo sea como los que bajan al sepulcro.


Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción.


Me rodearon las ligaduras del Seol, Las trampas de la Muerte surgieron ante mí.


¡Oh YHVH, arrebataste mi alma del Seol, Cuando bajaba al sepulcro, hiciste que volviera a vivir.


¿Que provecho hay en mi muerte° cuando baje a la sepultura? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?


Oh ’Elohim, Tú los harás bajar a la fosa profunda; Los sanguinarios y los traidores no llegarán a la mitad de sus días, Pero yo he confiado en ti.


Tú, el que afirma las montañas con su fortaleza, Ceñido de valentía;


Estoy hundido en el cieno profundo, Y no hallo donde asentar el pie; He entrado en aguas profundas, Y la corriente me ha anegado.


Yo me dije: ¡En lo mejor de mis días entraré por las puertas del Seol! ¡Privado soy del resto de mis años!


He aquí, mi amargura se me volvió paz, Cuando detuviste mi alma de la fosa de la nada, Y en tu espalda cargaste todos mis pecados.


¿Quién midió a puñados el mar, o mensuró a palmos los cielos, o a cuartillos el polvo de la tierra? ¿Quién pesó en balanza los montes, y en báscula las colinas?


Y te hundiré con los que descienden al sepulcro, a gentes de tiempos remotos, y te pondré en las profundidades de la tierra, entre las ruinas de la antigüedad, con los que descienden al sepulcro, para que nunca más seas poblada, pero Yo pondré gloria en la tierra de los vivientes.


para que ninguno de los árboles que crece junto a las aguas se exalte en su altura, ni eleve su copa entre las nubes, ni confíe en sí mismo por su estatura, ninguno de los que son regados con las aguas: porque todos están destinados a la muerte, a lo profundo de la tierra, entre los hijos de los hombres que bajan a la fosa.


Te ven las montañas, y tiemblan; El turbión de aguas se desencadena, El abismo deja oír su voz, y eleva en alto sus manos.


Se detiene y mide la tierra, Lanza una mirada, Y hace estremecer a las naciones. Las montañas antiguas se desmoronan, Se hunden los montes de antaño, Pero sus sendas son sendas eternas.


Y Yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca° edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades° no prevalecerán contra° ella.


El fuego de mi ira está ardiendo, Y abrasará hasta las profundidades del Seol, Devorará la tierra con sus frutos, Y quemará los cimientos de los montes.