1 Corintios 4 - Biblia Serafín de Ausejo 19751 Que los hombres sólo vean en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. 2 Ahora bien, a los administradores lo que se les exige es que sean fieles. 3 A mí poco me importa que me juzguéis vosotros o un tribunal humano; ni siquiera yo me juzgo a mí mismo. 4 Aunque la conciencia de nada me remuerde, no por eso quedo justificado; mi juez es el Señor. 5 Así, pues, no juzguéis antes de tiempo, hasta que venga el Señor. Él iluminará lo que las tinieblas ocultan y pondrá al descubierto los designios del corazón. Entonces cada uno recibirá de Dios la alabanza que merece. 6 En atención a vosotros, hermanos, he aplicado estas cosas, como ejemplo, a mi propio caso y al de Apolo, para que de nosotros aprendáis lo de: 'No más de lo que está escrito', a fin de que no os infléis de vanidad, tomando partido por uno y contra otro. 7 Pues, ¿quién te distingue sobre los demás? ¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿por qué presumes como si no lo hubieras recibido? 8 Ya os sentís saciados. Ya os habéis hecho ricos. Ya habéis logrado el reino sin nosotros. ¡Ojalá fuera verdad que hubierais logrado el reino, para que también nosotros lo compartiéramos con vosotros! 9 Por lo que veo, a nosotros, los apóstoles, Dios nos señaló el último lugar, como a condenados a muerte, convertidos en espectáculo para el mundo y para ángeles y hombres: 10 nosotros, insensatos por Cristo; vosotros, sensatos en Cristo: nosotros débiles, vosotros fuertes; vosotros estimados, nosotros despreciados. 11 Hasta el momento presente pasamos hambre y sed y desnudez, recibimos bofetadas y andamos errantes sin hogar. 12 Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos. Si nos insultan, bendecimos; si nos persiguen lo soportamos; 13 si nos calumnian, respondemos con bondad. Hemos venido a ser hasta ahora como basura del mundo, como desecho de todos. 14 No os escribo estas cosas para avergonzaros, sino para haceros una advertencia como a hijos míos queridos. 15 Pues aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, padres no tenéis muchos: porque yo os engendré en Cristo Jesús por el Evangelio. 16 Por lo tanto, os ruego que sigáis mi ejemplo. 17 Por esto mismo os envío a Timoteo, hijo mío querido y fiel en el Señor: él os recordará mi conducta en Cristo [Jesús], acorde con lo que por todas partes enseño en todas las iglesias. 18 Hay algunos que se han inflado como si yo no hubiera de ir a vosotros. 19 Pero iré muy pronto, si el Señor quiere, y conoceré, no la palabraría, sino el poder de esos orgullosos; 20 porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder. 21 ¿Qué queréis: que vaya yo a vosotros vara en mano, o con amor y espíritu de mansedumbre? |
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