Tus ojos miren de frente, Y ábranse tus párpados hacia lo que está delante.
Tus ojos miren lo recto, Y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante.
Mira hacia adelante y fija los ojos en lo que está frente a ti.
Que tus ojos miren de frente, que tu mirada sea franca.
Miren tus ojos de frente, dirige tu mirada hacia adelante.
Tus ojos miren lo recto, y tus párpados vean derecho delante de ti.
Pon siempre tu mirada en lo que está por venir.
Hice un pacto con mis ojos: ¿Fijaré la mirada en una doncella?
Aparta mis ojos, que no vean la vanidad, Vivifícame en tus caminos.
La necedad divierte al falto de entendimiento, Pero el hombre inteligente endereza su andar.
El malvado se presenta desafiante, Pero el recto examina su camino.
Tus ojos desearán la mujer ajena, Y tu corazón hablará cosas perversas,
Pues le echas una mirada, y ya no están, Han echado alas como un águila que vuela a los cielos.
Aparta de ti la boca perversa, Y aleja de ti la falsedad de labios.
Examina la senda de tus pies, Y sean rectos todos tus caminos.
La lámpara del cuerpo es el ojo. Así que, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz.