Y pondré enemistad entre ti y la mujer, Y entre tu descendiente y su descendiente. Él° te aplastará la cabeza cuando tú hieras su calcañar.
Mateo 10:36 - La Biblia Textual 3a Edicion y los enemigos del hombre serán los de su casa.° Matoleo zaidiBiblia Reina Valera 1960 y los enemigos del hombre serán los de su casa. Biblia Nueva Traducción Viviente ¡Sus enemigos estarán dentro de su propia casa!” . Biblia Católica (Latinoamericana) Cada cual verá a sus familiares volverse enemigos. Biblia Serafín de Ausejo 1975 y los enemigos del hombre son los de su propia casa. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y los enemigos del hombre serán los de su propia casa. Biblia Traducción en Lenguaje Actual El peor enemigo de ustedes lo tendrán en su propia familia. |
Y pondré enemistad entre ti y la mujer, Y entre tu descendiente y su descendiente. Él° te aplastará la cabeza cuando tú hieras su calcañar.
Y David dijo a Abisai y a todos sus siervos: He aquí que mi mismo hijo, que salió de mis entrañas, va buscando mi vida ¿cuánto más ahora este benjamita? Dejadlo que siga maldiciendo, pues así se lo ha dicho YHVH.
Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, que comía de mi pan, Levantó contra mí su calcañar.
Incitaré a egipcios contra egipcios, Cada uno peleará contra su hermano Y cada uno contra su prójimo: Ciudad contra ciudad y reino contra reino.
°tus propios hermanos y la casa de tu padre, aun ellos te son desleales, aun ellos te calumnian a la espalda; no te fíes, aunque te digan buenas palabras.
Oí a muchos susurrando: ¡Magor-missabib!° ¡Denunciadlo, denunciémoslo! Aun mis hombres de confianza esperan que claudique; Dicen: Quizá sea engañado; Entonces prevaleceremos contra él y tomaremos nuestra venganza.
Porque el hijo desprecia al padre, La hija se levanta contra la madre, La nuera contra la suegra, Y los enemigos del hombre son los de su propia casa.
El hermano entregará a muerte al hermano, y el padre al hijo, y los hijos se rebelarán contra los padres, y los matarán.°
Le dice Pedro: ¡No me lavarás los pies jamás! Jesús le respondió: Si no te lavo, no tienes parte conmigo.
Pero Eliab, su hermano mayor, lo oyó hablar con aquellos varones, y se encendió la ira de Eliab contra David, y dijo: ¿Para qué has venido? ¿Con quién dejaste esas pocas ovejas en el desierto? ¡Yo conozco tu presuntuosidad y la malicia de tu corazón, que has venido para ver la batalla!