Recubierto su rostro de grosura, Crecidos de grasa los pliegues de sus lomos.
Jueces 3:17 - La Biblia Textual 3a Edicion Le llevó, pues, el presente a Eglón, rey de Moab, y Eglón era un hombre muy grueso. Matoleo zaidiBiblia Reina Valera 1960 Y entregó el presente a Eglón rey de Moab; y era Eglón hombre muy grueso. Biblia Nueva Traducción Viviente Luego le llevó el dinero del tributo a Eglón, quien era muy gordo. Biblia Católica (Latinoamericana) Luego fue a ofrecer el tributo a Eglón, rey de Moab, (Eglón era un hombre muy gordo). Biblia Serafín de Ausejo 1975 y fue a presentar el regalo a Eglón, rey de Moab, que era muy grueso. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y trajo el presente a Eglón rey de Moab; y Eglón era un hombre muy obeso. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Luego se fue a llevar los impuestos al rey Eglón. Después de entregarle los impuestos, Ehud y sus hombres salieron de allí. Cerca de Guilgal, donde estaban las estatuas de los ídolos, se despidió de ellos y regresó a donde estaba el rey Eglón, que era muy gordo y estaba sentado en su sala de verano. Ehud le dijo: «Su Majestad, tengo un mensaje secreto para usted». El rey ordenó a sus servidores que salieran. Entonces Ehud se acercó al rey, y le dijo: «El mensaje que traigo es de parte de Dios». Al oír eso el rey, como pudo, se puso de pie. |
Recubierto su rostro de grosura, Crecidos de grasa los pliegues de sus lomos.
Los ojos se les saltan de gordura, Y logran con creces los antojos del corazón.
Se han puesto gordos y lustrosos, Y han traspasado los límites del mal: No defienden la causa, La causa del huérfano, Para que prospere, Ni mantienen el derecho del pobre.
Por cuanto, oh saqueadores de mi heredad, Os alegrasteis y os gozasteis. Ahora retozáis como novilla en el prado, Y relincháis como poderosos corceles,°
Por tanto, así dice Adonay YHVH: He aquí Yo mismo juzgaré entre la oveja gorda y la oveja flaca.
Y Aod se había hecho un puñal de doble filo, de un codo de largo, y lo había ceñido debajo de sus vestidos sobre el muslo derecho.
Y aconteció que, cuando hubo terminado de ofrecer el presente, despidió a la gente que lo había llevado.
Y en aquel tiempo mataron como diez mil hombres de los moabitas, todos robustos y todos hombres esforzados. No escapó ninguno.
¿Por qué pues despreciáis mis sacrificios y mis ofrendas, que Yo ordené en mi Tabernáculo? ¿Y por qué honras a tus hijos antes que a mí, para engordaros con lo más pingüe de todas las ofrendas de mi pueblo Israel?