Referencias Cruzadas

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Sofonías 3:12

Biblia Lenguaje Básico

Yo dejaré en medio de ti un pueblo de gente humilde y sencilla, que pondrá en mí su confianza.

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24 Referencias Cruzadas  

¿Y qué se podrá decir a los mensajeros de ese país? Pues que Dios ha construido Jerusalén, y allí se refugiarán los más pobres de su pueblo».


Nuestro Dios es bondadoso y cuida de los que en él confían. En momentos de angustia, él nos da su protección.


—Felices los de espíritu sencillo porque de ellos es el reino de los cielos.


¿Hay alguno entre vosotros que respete a Dios y obedezca la voz de su siervo? Los que camináis en la oscuridad, sin un rayo de luz que os alumbre, poned en Dios vuestra confianza.


Escuchadme bien, hermanos queridos: Dios eligió a la gente pobre de este mundo para que la fe en Dios sea su verdadera riqueza y para que reciban el reino que él ha prometido a los que lo aman.


Gracias a Cristo, vosotros creéis en Dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio un lugar de honor en su reino. De esta manera vuestra fe y vuestra esperanza tienen en Dios un firme apoyo.


Y también el profeta Isaías escribió: Un descendiente de Jesé se levantará con poder. Él gobernará a las naciones, y ellas pondrán su esperanza en él.


Y todos pondrán en él su esperanza».


Los ciegos ven, los cojos caminan bien; los leprosos quedan sanos y los sordos oyen; los muertos recobran la vida y a los pobres se les anuncia la buena noticia.


Los comerciantes de ovejas vieron lo que hice y entendieron que eso era un mensaje de Dios para ellos.


Dios les ofrece su ayuda y los libra de los malvados; hace que se salven porque han puesto en él su confianza.


Yo mataré a los pocos que te queden con vida; haré que tu gente se muera de hambre. En cambio, los pobres de Israel tendrán pasto para sus rebaños, y descansarán tranquilos.


Yo me dediqué a cuidar las ovejas destinadas por los comerciantes al matadero, en especial las más débiles. Tenía yo dos cayados de pastor; a una de ellas la llamé «Bondad» y a la otra la llamé «Unión».


Pero ahora, Dios nuestro, tú has sido bueno con nosotros y has permitido que algunos quedemos en libertad y vengamos a vivir seguros en este territorio que tú reservaste para nosotros. Nos has dado nueva esperanza y has hecho renacer la alegría en nosotros.


Y si de cien personas quedan solo diez, hasta esas diez serán destruidas. Quedarán como árboles talados, de los que solo queda el tronco. Pero de ese tronco brotará una descendencia santa.


Los más pobres y necesitados se alegrarán con el Santo de Israel.


¡Pero benditos sean aquellos que solo confían en mí!


Cuando llegue ese día, perdonaré a los que quise dejar con vida. Y nadie volverá a recordar el pecado de Israel y de Judá.


Sin embargo, yo dejaré con vida a algunos de los que consigan escapar de la espada cuando sean llevados a otras naciones de la tierra. Cuando estén en esas naciones adonde han sido deportados, se acordarán de mí al ver el castigo que he tenido que darles por haberme sido infieles y haber adorado a los ídolos. Entonces se darán cuenta de lo mal que se portaron y se les revolverá el estómago al acordarse de su odiosa conducta.


Los que de Israel quedemos con vida seremos entre las naciones como la lluvia que Dios envía: cae del cielo y riega la hierba sin la intervención humana. Seremos también como los leones cuando atacan un rebaño: atrapan a las ovejas y las destrozan, y no dejan que ninguna se escape.





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