Y echó fuera a Adán y le aposentó frente a frente del paraíso de las delicias; y ordenó a los querubines y la llameante espada la que se volvía,(j) a guardar el camino del leño de la vida.
Y envió el pueblo a Silo, y tomaron de allí el arca del Señor de los ejércitos, sentado sobre querubines; y entrambos hijos de Helí, con el Arca de la Alianza de Dios, Ofní y Fineés.
Y aconteció, estando Josué por Jericó, alzó sus ojos y vio a un hombre parado enfrente de él, y la espada desenvainada en su mano; y, acercándose Josué, díjole: «¿Nuestro eres, o de los contrarios?»
Y, viendo el asna al ángel de Dios enfrentado en el camino y la espada desenvainada en su mano, desvióse el asna del camino, e íbase al campo; y golpeó Balaam al asna con su vara para enderezarla al camino.
Si me lanzas hoy de faz de la tierra;(d) y de la faz tuya he de ocultarme(e) y estar gimiendo y temblando sobre la tierra; también todo el que me encuentre,(f) mataráme».