Y enemistad pondré entre ti y entre la mujer; y entre la simiente tuya y entre la simiente de ella: ella(e) te quebrantará la cabeza, y tú le quebrantarás el calcañar».
el que hace el pecado, del diablo es; porque, desde el principio, el diablo peca. Para esto padeció el Hijo de Dios: para deshacer las obras del diablo.
Y airóse el dragón contra la mujer, y fuese a hacer guerra con los demás de la simiente de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús.
Vosotros del padre, del diablo, sois, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Aquél homicida era, de principio, y en la verdad no se estuvo, porque no hay verdad en él. Cuando hablare la mentira, de lo propio habla; porque mentiroso es y el padre de ella(f) .
y el diablo el que los seducía, fue arrojado al lago del fuego y azufre; donde también, la bestia y el pseudoprofeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.
No temas lo que has de padecer. He aquí ha de arrojar el diablo de entre vosotros en prisión, para que seáis tentados; y tendréis tribulación de días diez. Sé fiel hasta la muerte, y te daré la corona de la vida».
Por esto él heredará a muchos, y de los fuertes repartirá despojos; por cuanto fue entregada a muerte su alma, y entre los inicuos fue contado; y él pecados de muchos sobrellevó, y por las iniquidades de ellos entregado fue.
Quien, en los días de su carne, y plegarias y súplicas al que podía salvarle de muerte, con clamor intenso y lágrimas, ofreciendo; y escuchado por la reverencia(a) ,
Mas, viendo a muchos de los fariseos y saduceos venir al bautismo, díjoles: «Engendros de víboras ¿quién os ha enseñado a huir de la ira que ha de venir?
Y, después de siete —y setenta—(g) y setenta y dos, quitada será la unción(h) , y no será; y reino de gentes destruirá la ciudad y el santuario con lo ungido, y llegará la consumación de él, con ira y tiempo de consumación; de guerra se guerreará.
si ocultos estuvieren en la cima del Carmelo, de allí los escudriñaré y cogeré; y si se hundieren de ante mis ojos en las honduras de la mar, allí mandaré al dragón, y los morderá;