Referencias Cruzadas

- Anuncios -




Daniel 9:20

Biblia Septuaginta al Español

Y yo hablaba, orando y confesando mis pecados y los pecados de mi pueblo de Israel, y rogando en las oraciones delante del Señor, mi Dios, y sobre el monte, el santo, de nuestro Dios;

Ver Capítulo Copiar

24 Referencias Cruzadas  

pues todos pecaron y carecen(g) de la gloria de Dios;


entonces clamarás y Dios te escuchará; aun hablando tú, dirá: «Heme aquí». Si quitares de ti la atadura(a) y estiramiento de mano(b) y palabra de murmuración;


Soberano, según tu justicia, apártese tu furor y tu ira de tu ciudad de Jerusalén, tu monte santo; pues en nuestros pecados y en las ignorancias de nuestros padres, Jerusalén y tu pueblo, Señor, en oprobio, en todos los circunvecinos nuestros.


Y será: antes de clamar ellos, yo les escucharé; aún hablando ellos, diré: «¿Qué es?».


Y dije: «¡Oh mísero yo, por haberme compungido(c) , por ser hombre, e impuros labios teniendo, en medio de un pueblo que impuros labios tiene yo habitar, y al rey, Señor de ejércitos, haber visto con mis ojos!».


El ama compasión y juicio; de misericordia del Señor llena la tierra.


Y llevóme en espíritu a un monte grande y alto y mostróme la ciudad, la santa Jerusalén descendiendo del cielo, desde Dios,


Y la ciudad, la santa Jerusalén nueva, vi descender del cielo desde Dios, preparada como esposa ataviada para su marido.


Que en muchas cosas tropezamos todos; si alguno en palabra no tropieza éste, perfecto varón, poderoso a enfrenar todo el cuerpo.


Y, pidiendo ellos, tembló el lugar en que estaban reunidos, y llenáronse todos ellos de Santo Espíritu; y hablaban la palabra de Dios con libre habla.


Esto dice el Señor: «Volveré a Sión y me empabellonaré en medio de Jerusalén; y será llamada Jerusalén «ciudad la verdadera», y el monte del Señor Todopoderoso, «monte santo».


En aquellos días, yo, Daniel, estuve lloroso tres semanas;


llevaréles al monte mío, el santo, y alegraréles en la casa de mi oración; sus holocaustos y sus hostias serán aceptos sobre mi altar. Pues mi casa, casa de oración será llamada de todas las gentes,


La sabiduría amparará al sabio diez potentados los que hubiere en la ciudad;


Y al orar Esdras y al confesar llorando y orando a la faz de la casa de Dios, congregáronse a él, de Israel, reunión mucha sobremanera; varones y mujeres y niños; porque lloró el pueblo y alzóse(a) llorando.


Esté ahora tu oreja atenta y tus ojos, abiertos para escuchar la oración de tu siervo, que yo oro a faz tuya hoy, día y noche, por hijos de Israel, tus siervos, y confesando los pecados de los hijos de Israel que han pecado contra ti; y yo y la casa de mi padre hemos pecado.


Y me dijo: «No temas, Daniel; pues, desde el día, el primero, que diste tu rostro a entender y humillarte delante del Señor, tu Dios, ha sido escuchada tu palabra; y yo he venido a tu palabra.»


y pondrá su pabellón entonces en medio de los mares y del monte, el deseable, el santo; y llegará hora de su consumación; y no habrá quien le ayude.





Síguenos en:

Anuncios


Anuncios