inclina, Señor, tu oreja y escúchame; abre tus ojos, y ve la desolación nuestra y de tu ciudad; sobre la cual se ha invocado tu nombre, sobre ella; pues no sobre nuestras justicias rogamos en nuestras oraciones delante de ti; sino, por tu misericordia, Señor, tú propíciate.
(Y, si aquél perseverare golpeando), dígoos: aunque no le dé, levantándose, por ser su amigo; por su impudencia, sin embargo, alzando, darále cuanto necesita.
¿Acaso serás como un hombre durmiendo, o, como un varón que no puede salvar? Y tú, entre nosotros estás, Señor, y tu nombre ha sido invocado sobre nosotros: no te olvides de nosotros.
Nuestros pecados se han alzado contra nosotros; Señor, haz a nosotros por ti; que, muchos de nuestros pecados delante de ti están; que a ti hemos pecado.
E hice que mi nombre del todo no fuera mancillado, a faz de las gentes, de las cuales ellos estaban en medio, de ellas; en las cuales me manifesté a ellos, a faz de ellas, para sacarlos de tierra de Egipto.
pues en ciudad en que se ha nombrado mi nombre, sobre ella, yo empiezo a maltratar; y vos con purificación no seréis purificados, no; que cuchilla yo llamo sobre los sentados sobre la tierra.
Y escucharás la plegaria de tu niño y de tu pueblo Israel, lo que oraron; a este lugar; y tu escucharás en el lugar de tu habitación, desde el cielo; y escucharás y propicio serás.
para que requieran los restantes de los hombres al Señor, y todas las gentes, sobre las cuales ha sido invocado mi nombre —sobre ellos, dice el Señor, que hace estas cosas