Y adoráronle todos los que habitan sobre la tierra; de los cuales no está escrito el nombre en el libro de la vida del Cordero, el inmolado, desde la fundación del mundo.
La bestia que has visto, era, y no es, y debe de subir del abismo y a perdición ir; y maravillaránse los que habitan sobre la tierra; (de los que no está escrito el nombre en el libro de la vida, desde la fundación del mundo) mirando a la bestia, porque era, y no es y estará allí.
El que venciere así envolveráse en vestiduras albas; y no borraré, no, su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre a faz de mi Padre y a faz de sus ángeles.
Y por aquella región(a) vendrá Miguel, el ángel, el grande, el que asiste a los hijos de tu pueblo; aquel el día de la tribulación, cual no hubo, desde que nacieron(b) hasta aquel día; y en aquel día será exaltado todo el pueblo que se hallare inscrito en el libro.
Sí; ruego también a ti, noble compañero, acude a ellas(a) ; las que en el Evangelio han luchado a par de mí; también de Clemente y los demás colaboradores míos; cuyos nombres, en libro de vida.
Porque has guardado la palabra de mi paciencia, también yo te guardaré de la hora de la tentación la que ha de venir sobre el orbe entero, a tentar a los que habitan sobre la tierra.
Y dijo Isaac a Abrahán, su padre, diciendo: «¡Padre!» Y el dijo: «¿Qué hay hijo?» Y dijo: «He aquí el fuego y la leña: ¿dónde está el cordero del holocausto?»
Y toda criatura que en el cielo, y sobre la tierra y por debajo de la tierra y sobre el mar es; y lo en ellos todo, oí decir: «Al sentado en el trono y al Cordero, la bendición, y el honor, y la gloria y el poder por los siglos de los siglos».
Y el poderío de la primera bestia todo hace a faz de ella. Y hace a la tierra y a los de ella habitantes, adorar a la bestia la primera, de la cual se curó el golpe de la muerte suya.