Y edificó allí, David, altar al Señor y ofreció holocausto y pacíficos; y clamó al Señor, y escuchóle en fuego del cielo, sobre el altar del holocausto, y devoró el holocausto.
Y vocead en nombre de vuestros dioses; y yo invocaré en el nombre del Señor, mi Dios; y será el dios que escuchare en fuego, éste, Dios.» Y contestó, todo el pueblo: «Bella la palabra que has hablado.»
Y extendió el ángel del Señor la punta de su vara en su mano, y tocó las carnes y los ázimos y subió fuego de la peña y consumió las carnes y los ázimos; y el ángel del Señor se fue yendo de sus ojos.
Y yo hablaba, orando y confesando mis pecados y los pecados de mi pueblo de Israel, y rogando en las oraciones delante del Señor, mi Dios, y sobre el monte, el santo, de nuestro Dios;
Y el monte el Sinaí, humeaba entero, por haber descendido sobre él Dios en fuego; y subía el humo, cual humo de horno, que tembló todo el monte grandemente(c) .