Y haré que tu capital Rabbat venga a ser una cuadra para camellos, y el país de los hijos de Amón un redil de ganados; y conoceréis que yo soy el Señor.
Y Efraín perderá su sostén, y se acabará el reino de Damasco, y será de los restos de la Siria lo que de los hijos gloriosos de Israel: Perecerán, dice el Señor de los ejércitos.
Me dijo más el Señor: Toma un pergamino grande, y escribe en él en caracteres claros e inteligibles: Date prisa a tomar los despojos, apresúrate a coger la presa.
Dice así mismo el Señor de los ejércitos: En este lugar despoblado, donde no se ve hombre ni bestia, y en todas sus ciudades, aun se verán otra vez cabañas de pastores que recogerán los rebaños en sus rediles.