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5.0★★★★★
Triunfen y se regocijen los que están a favor de mi justa causa, y digan siempre los que desean la paz de su siervo: Glorificado sea el Señor.
Porque el Señor ha mirado benignamente a su pueblo; y exaltará a los humildes y los salvará.
Que se regocijen en ti y salten de gozo todos los que te siguen; y aquellos que aman a tu salvador , digan siempre: Glorificado sea el Señor.
Está en medio de ti el Señor, el Dios tuyo, el fuerte; él te salvará; en ti hallará él su gozo y su alegría, será constante en amarte, se regocijará, y celebrará tus alabanzas.
Que se regocijen, y se alegren en ti todos los que te buscan; y digan sin cesar los que aman a su salvador : Engrandecido sea el Señor.
En mi mano están las riquezas y la gloria, la opulencia y la justicia.
Se complace, sí, en aquellos que le temen y adoran, y en los que confían en su misericordia.
Por donde si un miembro padece, todos los miembros se compadecen, y si un miembro es honrado, todos los miembros gozan con él.
Saca de esta cárcel a mi alma para que alabe tu santo Nombre; esperando están los justos el momento en que me seas propicio.
Alegraos con los que se alegran y llorad con los que lloran.
Así vosotros ahora a la verdad padecéis tristeza; pero yo volveré a visitaros, y vuestro corazón se bañará en gozo, y nadie os quitará vuestro gozo.
Entona himnos, ¡oh hija de Sión!; canta alabanzas, ¡oh Israel!, alégrate y regocíjate de todo corazón, ¡oh hija de Jerusalén !
Revestiré a sus sacerdotes de santidad; y sus santos o fieles siervos saltarán de júbilo.
Mas los justos celebren con alegría festines y regocijos en la presencia de Dios.
Alegraos, ¡oh justos!, y regocijaos en el Señor, y gloriaos en él vosotros todos los de recto corazón.
Pues tú me has hecho justicia, y has tomado la defensa de mi causa; te has sentado sobre el trono, tú que juzgas según justicia.
Que se revistan de justicia o santidad tus sacerdotes, y se regocijen tus santos.
Acudí solícitamente al Señor, y me oyó, y me sacó de todas mis tribulaciones.
Yo por mí soy un mendigo y desvalido; pero el Señor tiene cuidado de mí. Tú eres, ¡oh Señor!, mi libertador y protector. No tardes, Dios mío.