Referencias Cruzadas

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Salmos 35:27

Biblia Torres Amat 1825

Triunfen y se regocijen los que están a favor de mi justa causa, y digan siempre los que desean la paz de su siervo: Glorificado sea el Señor.

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20 Referencias Cruzadas  

Porque el Señor ha mirado benignamente a su pueblo; y exaltará a los humildes y los salvará.


Que se regocijen en ti y salten de gozo todos los que te siguen; y aquellos que aman a tu salvador , digan siempre: Glorificado sea el Señor.


Está en medio de ti el Señor, el Dios tuyo, el fuerte; él te salvará; en ti hallará él su gozo y su alegría, será constante en amarte, se regocijará, y celebrará tus alabanzas.


Que se regocijen, y se alegren en ti todos los que te buscan; y digan sin cesar los que aman a su salvador : Engrandecido sea el Señor.


En mi mano están las riquezas y la gloria, la opulencia y la justicia.


Se complace, sí, en aquellos que le temen y adoran, y en los que confían en su misericordia.


Por donde si un miembro padece, todos los miembros se compadecen, y si un miembro es honrado, todos los miembros gozan con él.


Saca de esta cárcel a mi alma para que alabe tu santo Nombre; esperando están los justos el momento en que me seas propicio.


Alegraos con los que se alegran y llorad con los que lloran.


Así vosotros ahora a la verdad padecéis tristeza; pero yo volveré a visitaros, y vuestro corazón se bañará en gozo, y nadie os quitará vuestro gozo.


Entona himnos, ¡oh hija de Sión!; canta alabanzas, ¡oh Israel!, alégrate y regocíjate de todo corazón, ¡oh hija de Jerusalén !


Revestiré a sus sacerdotes de santidad; y sus santos o fieles siervos saltarán de júbilo.


Mas los justos celebren con alegría festines y regocijos en la presencia de Dios.


Alegraos, ¡oh justos!, y regocijaos en el Señor, y gloriaos en él vosotros todos los de recto corazón.


Pues tú me has hecho justicia, y has tomado la defensa de mi causa; te has sentado sobre el trono, tú que juzgas según justicia.


Que se revistan de justicia o santidad tus sacerdotes, y se regocijen tus santos.


Acudí solícitamente al Señor, y me oyó, y me sacó de todas mis tribulaciones.


Yo por mí soy un mendigo y desvalido; pero el Señor tiene cuidado de mí. Tú eres, ¡oh Señor!, mi libertador y protector. No tardes, Dios mío.





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