Referencias Cruzadas

- Anuncios -




Salmos 146:4

Biblia Torres Amat 1825

Saldrá su espíritu del cuerpo, y volverán a ser polvo; entonces se desvanecerán como humo todos sus proyectos.

Ver Capítulo Copiar

17 Referencias Cruzadas  

y en suma, antes que el polvo se vuelva a la tierra de donde salió, y el espíritu vuele a Dios, que le dio el ser.


Mas si tú apartaras tu rostro, se turbarían; les quitas el espíritu, dejan de ser, y vuelven a parar en el polvo de que salieron.


Formó, pues, el Señor Dios al hombre del lodo de la tierra, y le inspiró en el rostro un soplo o espíritu de vida, y quedó hecho el hombre viviente con alma racional.


Mediante el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a confundirte con la tierra de que fuiste formado; puesto que polvo eres, y a ser polvo tornarás.


Esto no obstante, enseñamos sabiduría entre los perfectos, o verdaderos cristianos; mas una sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, los cuales son destruidos con la cruz;


El Señor desbarata los proyectos de las naciones; deshace los designios de los pueblos, e inutiliza los planes de los príncipes.


que mientras haya aliento en mí, y me conserve Dios la respiración,


Mas, ¡ay!, se fueron mis días felices; se disiparon como humo todos mis designios, dejando en tormento mi corazón.


Que sus hijos sean esclarecidos, o viles, él no lo sabrá;


sino que te has levantado contra el dominador del cielo, y has hecho traer a tu presencia los vasos sagrados de su santo templo, y en ellos has bebido el vino tú, y los grandes de tu corte, y tus mujeres, y tus concubinas; has dado también culto a dioses de plata, y de oro, y de cobre, y de hierro, y de madera, y de piedra, los cuales no ven, ni oyen, ni sienten; pero a aquel gran Dios, de cuyo arbitrio pende tu respiración y cualquier movimiento tuyo, a ése no le has glorificado.


El Ungido del Señor, resuello de nuestra boca, ha sido preso por causa de nuestros pecados; aquel a quien habíamos dicho: A tu sombra viviremos entre las naciones.


Porque he aquí que el soberano Señor de los ejércitos privará a Jerusalén y a Judá de todos los varones robustos y fuertes, de todo sustento de pan y de todo sustento de agua;


No reduzcas el hombre al abatimiento, pues dijiste: Convertíos, ¡oh hijos de los hombres!


Mi espíritu se va extenuando; se acortan mis días, y sólo me resta el sepulcro.


Pero el hombre una vez muerto, y descarnado, y consumido, dime, ¿qué se hizo de él?


Y he aquí que voy a inundar la tierra con un diluvio de aguas, para hacer morir toda carne, en que hay espíritu de vida debajo del cielo; todas cuantas cosas hay en la tierra, perecerán.


Asimismo el amor, y el odio, y las envidias se acabarán con ellos, y no tendrán ya parte ninguna en este siglo, ni en cuanto pasa debajo del sol.





Síguenos en:

Anuncios


Anuncios