Referencias Cruzadas

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Nehemías 5:9

Biblia Torres Amat 1825

Y les dije: No es bien hecho lo que hacéis. ¿Cómo no vivís en el santo temor de nuestro Dios, para que no vengamos a ser el escarnio de las gentes enemigas nuestras?

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21 Referencias Cruzadas  

no cobres usuras de él, ni más de lo que prestaste. Teme a tu Dios, a fin de que tu hermano pueda vivir en tu casa.


Estad, pues, sumisos a toda humana criatura que se halle constituida sobre vosotros, y esto por respeto a Dios, ya sea el rey, como que está sobre todos;


Pero como tú has sido causa de que los enemigos del Señor hayan blasfemado contra él, el hijo que te ha nacido del adulterio, morirá irremisiblemente.


Exhorta del mismo modo a los jóvenes a que sean sobrios.


Pues algunas se han pervertido ya para ir en pos de Satanás.


(Vosotros los judíos sois la causa, como dice la Escritura, de que sea blasfemado el nombre de Dios entre los gentiles).


La Iglesia entretanto gozaba de paz por toda la Judea, y Galilea, y Samaria, e iba estableciéndose o perfeccionándose, procediendo en el temor del Señor, y llena de los consuelos del Espíritu Santo.


Y llegados a las naciones, entre las cuales fueron dispersados, causaron la deshonra de mi santo Nombre, diciéndose de ellos: Este es el pueblo del Señor; de la tierra de él han tenido éstos que salirse.


Digo también a los sabios: ¿Es cosa mala, cuando se juzga, tener miramientos a personas?


Donde no hay prudencia, que es la ciencia del alma, no hay nada bueno; y quien anda precipitado, tropezará.


Cosa muy mala es tener miramientos a la persona del impío, para torcer la rectitud del juicio.


Cosa mala es ofender al justo y dañar al príncipe o juez que hace justicia.


El hombre inicuo halaga a su amigo, y lo guía por malos caminos.


siendo así que los primeros gobernadores antecesores míos cargaron al pueblo, y recibieron de ellos en pan, vino y dinero cuarenta siclos cada día; y que también sus ministros oprimían al pueblo. Mas yo, temiendo a Dios no me porté así;


Oh Dios nuestro, oye cómo se mofan de nosotros; haz recaer sobre su cabeza estos escarnios, y que ellos sean el blanco de los desprecios allí donde sean llevados cautivos.


No más, hijos míos; que es muy desagradable lo que ha llegado a mis oídos de que hacéis prevaricar al pueblo del Señor.


Pero al tercero, sacándolos de ella, dijo: Haced lo que os he dicho, y quedaréis con vida; porque yo temo a Dios.


Respondió Abrahán: Pensé y dije allá en mi interior: Quizá no hay temor de Dios en este lugar, y me quitarán la vida por causa de mi mujer:


Yo, y mis hermanos, y mis criados hemos prestado muchísimo dinero y trigo; convengámonos todos en no volvérselo a pedir, condonémosles la deuda.


Mas ¿quién podrá conocer la grandeza de tu ira, y comprender cuán terrible es tu indignación?





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