Ni tampoco en tu viña rebuscarás los racimos y granos de uvas caídos, sino que dejarás a los pobres y forasteros que lo recojan. Yo el Señor Dios vuestro.
¡Ay de mí! que he llegado a ser como aquel que en otoño anda rebuscando lo que ha quedado de la vendimia. No hallo un racimo para comer; en vano mi alma ha deseado los higos tempranos.
Si los ladrones y asesinos hubiesen entrado de noche en tu casa, ¿no habrías tú callado de miedo? ¿No te habrían robado a su satisfacción? Y si hubiesen entrado en tu viña para vendimiarla, ¿no te habrían dejado al menos algún racimo o rebusco?
Si hubiesen venido a ti vendimiadores, no hubieran dejado racimos, pero sí algún rebusco; si hubiesen venido ladrones, habrían robado cuanto les bastase, sin destruir lo demás.
Les respondió Gedeón: Pues, ¿qué hazaña podía yo hacer que igualara a la que vosotros habéis hecho? ¿Por ventura no vale más un racimo de Efraín que todas las vendimias de Abiezer?
Cuando segareis las mieses de vuestros campos, no las cortaréis hasta el suelo, ni recogeréis las espigas que quedan, sino que las dejaréis para los pobres y peregrinos. Yo soy el Señor Dios vuestro.
cuando segares las mieses en tu campo, y por descuido dejares una gavilla, no vuelvas atrás a cogerla, sino que la dejarás para que se la lleve el forastero, el huérfano y la viuda; para que el Señor tu Dios te bendiga en todas las obras de tus manos.
Y Rut, la moabita, dijo a su suegra: Si me das tu licencia iré al campo, y recogeré las espigas que se escapen de las manos de los segadores, donde quiera que hallare buena acogida en algún padre de familias que se muestre compasivo para conmigo. Le respondió Noemí: Anda, hija mía.
Puesto que yo soy el Señor Dios vuestro; sed santos vosotros, pues que yo soy santo. No contaminéis vuestras almas con tocar ningún reptil de los que se mueven sobre la tierra.