Referencias Cruzadas

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Levítico 19:10

Biblia Torres Amat 1825

Ni tampoco en tu viña rebuscarás los racimos y granos de uvas caídos, sino que dejarás a los pobres y forasteros que lo recojan. Yo el Señor Dios vuestro.

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16 Referencias Cruzadas  

Estos restos de Israel levantarán su voz, y entonarán alabanzas: Mostrarán su júbilo desde el mar, luego que fuere el Señor glorificado.


Aquel día se humillará el hombre delante de su hacedor, y sus ojos se volverán a mirar al Santo de Israel;


sino que las comeréis tú y tu esclavo, tu esclava y tu jornalero, y los extranjeros que moran contigo.


¡Ay de mí! que he llegado a ser como aquel que en otoño anda rebuscando lo que ha quedado de la vendimia. No hallo un racimo para comer; en vano mi alma ha deseado los higos tempranos.


Si los ladrones y asesinos hubiesen entrado de noche en tu casa, ¿no habrías tú callado de miedo? ¿No te habrían robado a su satisfacción? Y si hubiesen entrado en tu viña para vendimiarla, ¿no te habrían dejado al menos algún racimo o rebusco?


Si hubiesen venido a ti vendimiadores, no hubieran dejado racimos, pero sí algún rebusco; si hubiesen venido ladrones, habrían robado cuanto les bastase, sin destruir lo demás.


Les respondió Gedeón: Pues, ¿qué hazaña podía yo hacer que igualara a la que vosotros habéis hecho? ¿Por ventura no vale más un racimo de Efraín que todas las vendimias de Abiezer?


Cuando segares las mieses de tu campo, no cortarás el fruto de la tierra hasta el suelo, ni respigarás lo que queda.


No hurtaréis, no mentiréis, y ninguno engañará a su prójimo.


Cuando segareis las mieses de vuestros campos, no las cortaréis hasta el suelo, ni recogeréis las espigas que quedan, sino que las dejaréis para los pobres y peregrinos. Yo soy el Señor Dios vuestro.


cuando segares las mieses en tu campo, y por descuido dejares una gavilla, no vuelvas atrás a cogerla, sino que la dejarás para que se la lleve el forastero, el huérfano y la viuda; para que el Señor tu Dios te bendiga en todas las obras de tus manos.


Cuando cojas las aceitunas, no vuelvas a recoger las que quedaren en los árboles; sino que las has de dejar para el forastero, el huérfano y la viuda.


Y Rut, la moabita, dijo a su suegra: Si me das tu licencia iré al campo, y recogeré las espigas que se escapen de las manos de los segadores, donde quiera que hallare buena acogida en algún padre de familias que se muestre compasivo para conmigo. Le respondió Noemí: Anda, hija mía.


Puesto que yo soy el Señor Dios vuestro; sed santos vosotros, pues que yo soy santo. No contaminéis vuestras almas con tocar ningún reptil de los que se mueven sobre la tierra.


Finalmente, al quinto año comeréis sus frutos, recogiendo cuantos produzcan. Yo soy el Señor Dios vuestro.


Cuando veindimiares tu viña, no has de rebuscar los racimos que quedan; sino que cederán en utilidad del forastero, del huérfano y de la viuda.





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