Referencias Cruzadas

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Jueces 4:3

Biblia Torres Amat 1825

Vivía en aquel tiempo Débora, profetisa, mujer de Lapidot, la cual regía al pueblo;

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19 Referencias Cruzadas  

Y dieron, como lo había dispuesto Moisés, la ciudad de Hebrón a Caleb, el cual extirpó de ella a los tres hijos de Enac.


Fueron tratados duramente por sus enemigos, bajo cuya mano fueron humillados.


El espíritu del Señor estuvo en él, y juzgó o gobernó a Israel: y saliendo a campaña, puso el Señor en sus manos a Cusán Rasataim, rey de Siria, o Mesopotamia, y lo sojuzgó.


Cuando el Señor hacía en ellos mortandad, entonces recurrían a él, y volvían en sí, y acudían solícitos a buscarle.


e invócame en el día de la tribulación: Yo te libraré, y tú me honrarás con tus alabanzas.


y dijeron a Samuel: No ceses de clamar por nosotros al Señor Dios nuestro, para que nos salve de las manos de los filisteos.


Dicho esto, arrojaron fuera de sus confines todos los ídolos de los dioses ajenos, y sirvieron al Señor Dios; el cual se compadeció de sus miserias.


Mi corazón os ama, ¡oh príncipes de Israel!; vosotros que con buena voluntad os expusisteis al peligro, bendecid al Señor.


Aod se proveyó de una daga de dos cortes, con su guarnición, larga como la palma de la mano, y se la ciñó debajo del sayo en el muslo derecho.


Le replicaron los hijos de José. No podremos ganar el país de las montañas; porque los cananeos que habitan en la llanura donde está Betsán y sus aldeas, y Jezrael que ocupa el medio del valle, usan de carros armados de hoces o hierros afilados.


Los frutos de tu tierra y de todas tus fatigas se los comerá un pueblo desconocido para ti; y estarás sufriendo continuamente calumnias y abrumado todos los días


de suerte que andarás a tientas en medio del día como suele andar un ciego rodeado de tinieblas; y así no acertarás en ninguna cosa que emprendas. Y en todo tiempo tendrás que sufrir calumnias, y serás oprimido por la fuerza sin tener quien te libre.


y tenía su asiento debajo de una palma, que se llamó por eso de su mismo nombre, entre Rama y Betel, en el monte de Efraín: y los hijos de Israel acudían a Débora en todos sus litigios.


Entonces dijo Débora a Barac: ¡Ea, vamos! porque este es el día en que el Señor ha puesto en tus manos a Sísara: mira que el mismo Señor es tu caudillo. Bajó al punto Barac del monte Tabor y con él los diez mil soldados.


De allí a mucho tiempo murió el rey de Egipto; y los hijos de Israel, gimiendo bajo el peso de las faenas, levantaron el grito al cielo; y el clamor en que les hacía prorrumpir el excesivo trabajo, subió hasta Dios.


Con lo que los israelitas fueron en extremo humillados bajo la dominación de los madianitas.


Clamaron, pues, los israelitas al Señor, diciendo: Pecado hemos contra ti; porque dejamos al Señor Dios nuestro, y hemos servido a los ídolos.





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