Referencias Cruzadas

- Anuncios -




Juan 14:18

Biblia Torres Amat 1825

No os dejaré huérfanos: yo volveré a vosotros.

Ver Capítulo Copiar

18 Referencias Cruzadas  

Y cuando haya ido, y os haya preparado lugar, vendré otra vez, y os llevaré conmigo, para que donde yo estoy, estéis también vosotros.


De esta suerte, aunque caminase yo por la sombra de la muerte, no temeré ningún desastre; porque tú estás conmigo. Tu vara y tu báculo han sido mi consuelo.


Porque donde dos o tres se hallan congregados en mi nombre, allí me hallo yo en medio de ellos.


Y yo rogaré al Padre, y os dará otro consuelo y abogado, para que esté con vosotros eternamente,


enseñándolas a observar todas las cosas que yo os he mandado. Y estad ciertos que yo mismo estaré siempre con vosotros, hasta la consumación de los siglos.


Estas cosas os he dicho con el fin de que halléis en mí la paz. En el mundo tendréis grandes tribulaciones, pero tened confianza, yo he vencido al mundo.


Por lo cual vosotros, mis santos hermanos, partícipes que sois de la vocación celestial, poned los ojos en Jesús , apóstol y sumo sacredote de nuestra profesión, o religión santa,


El mismo nos volverá a la vida después de dos días; al tercer día nos resucitará, y viviremos en la presencia suya. Conoceremos al Señor y les seguiremos para conocerlo. Preparado está su advenimiento como la aurora; y el Señor vendrá a nosotros, como la lluvia de otoño y de primavera sobre la tierra.


Cuando pasares por entre las aguas, estaré yo contigo, y no te anegarán sus corrientes: cuando anduvieres por el fuego, no le quemarás, ni la llama tendrá ardor para ti;


Las cantaré al son de instrumentos músicos y estudiaré el camino de la perfección. ¿Y cuándo vendrás a mí para fortalecerme? He vivido con inocencia de corazón en medio de mi familia.


aliente y consuele vuestros corazones, y los confirme en toda obra y palabra buena.


No confiaremos ya en que el asirio nos salve, no montaremos confiados en los caballos de los egipcios, no llamaremos en adelante dioses nuestros a las obras de nuestras manos: porque tú, ¡oh Señor!, te apiadarás de este pueblo como de un huérfano que se pone en tus manos.


Yo, yo mismo os consolaré. ¿Quién eres tú que tanto temes a un hombre mortal y al hi-jo del hombre que como el heno ha de secarse?


Nos hemos quedado como huérfanos, privados de su padre; están como viudas nuestras madres.


Dentro de poco ya no me veréis; mas poco después, me volveréis a ver: porque me voy al Padre.





Síguenos en:

Anuncios


Anuncios