° Mi pueblo consulta al leño, y el palo le responde, Porque un espíritu de fornicación° lo ha extraviado, E idolátricamente se han apartado de su Dios.°
Que dicen al leño: ¡Tú eres mi padre! Y a la piedra: ¡Tú me has dado a luz! Pues me han dado la espalda, y no la cara, Pero en el tiempo de su desgracia me dicen: ¡Levántate y sálvanos!
° ¡Ay del que dice al leño: Despierta, y a la piedra muda: Levántate! ¿Acaso ésta puede enseñar? He aquí está recubierto de oro y plata, pero no hay espíritu en él.°
Y dijo YHVH a Moisés: He aquí, tú vas a dormir con tus padres, y este pueblo se levantará y se prostituirá en pos de dioses extraños, los de la tierra en medio de la cual él está por entrar, y me abandonará, y quebrantará el pacto que hice con él.
Tales flecos os servirán para que, cuando los veáis, os acordéis de todos los mandamientos de YHVH y los cumpláis, y no sigáis el impulso de vuestro corazón ni de vuestros ojos, tras el cual os prostituís,
Oh Israel, no te alegres ni te regocijes como los gentiles, Porque te prostituiste abandonando a tu Dios, Y vendiste tus amores en todas las eras del trigo,
Por cuanto el rey de Babilonia ha hecho alto en una encrucijada, al principio de los dos caminos, y allí usa la adivinación: sacude las flechas, consulta a sus ídolos, observa el hígado;
sino que has andado en el camino de los reyes de Israel, y has hecho que Judá y los habitantes de Jerusalem forniquen conforme a la fornicación de la casa de Acab, y por cuanto has asesinado a tus hermanos, a la familia° de tu padre, que eran mejores que tú,
entonces Yo pondré mi rostro contra ese varón, y contra su familia, y lo cortaré de en medio de su pueblo, junto con todos los que fornicaron tras él, prostituyéndose en pos de Moloc.
Asiria no nos salvará; Ya no montaremos a caballo, Ni diremos más a la hechura de nuestras manos: ¡Dioses nuestros sois!° Porque sólo en ti halla misericordia el huérfano.
Esto sucedió porque los hijos de Israel habían pecado contra YHVH su Dios, que los había sacado de tierra de Egipto, de debajo de la mano de Faraón rey de Egipto, reverenciando a otros dioses,
Pero tampoco se realizarán los planes que estáis pensando, cuando decís: Seamos como otras naciones, como las demás familias de la tierra, que sirven al palo y a la piedra.