Cada vez que la nube era alzada de sobre el Tabernáculo, los hijos de Israel partían, y en el lugar donde la nube se detenía, allí los hijos de Israel acampaban.
Toda la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin, por sus jornadas, conforme al mandamiento de YHVH, y acamparon en Refidim, y no había agua para que el pueblo bebiera.
Bien fueran dos días, un mes o un año, mientras la nube se demoraba sobre el Tabernáculo reposándose sobre él, los hijos de Israel permanecían acampados y no marchaban, pero en cuanto ella era alzada, ellos partían.