Y ocho días después, otra vez estaban sus discípulos dentro, y Tomás con ellos. Viene Jesús, estando cerradas las puertas, y puesto en el medio, dijo: Paz a vosotros.
Y Él será nuestra paz. Si Asiria se atreviera a invadir nuestra tierra, Si tratara de pisotear nuestros palacios, La enfrentaremos siete pastores y ocho capitanes,
Aunque no por su espada heredaron la tierra, ni su brazo les dio la victoria, Sino tu diestra, tu brazo, y la luz de tu rostro, Porque te complacías en ellos.