Desde donde clama Hesbón hasta Eleale, y hasta Jahaza dieron su voz; desde Zoar hasta Horonaim, cual novilla de tres años, porque las aguas de Nimrim también serán asoladas.
A la sombra de Hesbón los fugitivos están sin fuerzas, Un fuego ha salido de Hesbón, Y una llama de en medio de Sehón, Que devora el extremo de Moab, Y la coronilla de los hijos revoltosos.
Lloraré por ti más que por Jazer, Oh viña de Sibma. Tus sarmientos pasaron sobre el mar, Llegando hasta las aguas de Jazer. Sobre tu cosecha y tu vendimia ha caído el desolador,
Moab no se alabará ya más, En Hesbón tramaban contra ella: ¡Vamos a destruirla como nación! ¡Oh Madmena, reducida hasta el silencio, Con la espada en pos de ti!
Les diste reinos° y pueblos, y los distribuiste por regiones, y se adueñaron de la tierra de Sehón, es decir, la tierra del rey de Hesbón, y de la tierra de Og rey de Basán.
Mientras Israel ha estado habitando por trescientos años en Hesbón y sus aldeas, en Aroer y sus aldeas, y en todas las ciudades que están a orillas del Arnón, ¿por qué no las habéis reclamado en ese tiempo?
Los hijos de Rubén y los hijos de Gad poseían numerosos y muy importantes rebaños, y vieron que la tierra de Jazer y la tierra de Galaad era un lugar apropiado para el ganado.
Acerca de Moab. Así dice YHVH Sebaot, Dios de Israel: ¡Ay de Nebo, arrasada; De Quiriataim, avergonzada y conquistada! La altiva fortaleza ha sido derrotada y deshecha.