Entonces la ira de Balac se encendió contra Balaam, y batiendo sus palmas, dijo Balac a Balaam: ¡Para maldecir a mis enemigos te llamé, y he aquí, los has bendecido con ésta tres veces!
Hijo de hombre, profetiza y bate palmas: ¡Duplíquese y triplíquese el furor° de la espada homicida! ¡Espada para los que serán degollados! ¡Espada de gran mortandad que los tiene acorralados!
porque no habían salido a recibir a los hijos de Israel con pan y agua, sino que alquilaron a Balaam contra ellos para que los maldijera, pero nuestro Dios convirtió la maldición en bendición.°
Ven ahora, te ruego, y maldíceme a este pueblo porque es demasiado poderoso para mí. Quizá yo pueda herirlo, y lo echaremos de la tierra, porque yo sé que a quien tú bendigas, será bendito, y al que tú maldigas, será maldito.