y habéis olvidado la exhortación que como a hijos se os habla, diciendo: Hijo mío, no tengas en poco la disciplina del Señor, Ni desmayes° cuando seas reprendido por Él.
Entonces dije: ¡Ay de mí, muerto soy! ¡Yo, hombre de labios inmundos, que habito en medio de un pueblo de labios inmundos, he visto con mis ojos al Rey, a YHVH Sebaot!
que constituirá para él y su descendencia después de él, el pacto del sacerdocio perpetuo. Recompensa por haberse mostrado celoso por su Dios y haber hecho expiación por los hijos de Israel.