Pero tú, Bet-léhem Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, De ti me saldrá el que será Caudillo en Israel, Cuyo origen es desde el principio, desde los días de la eternidad.
Y aconteció que cuando los ángeles se apartaron de ellos al cielo, los pastores decían° unos a otros: Vayamos ahora a Bet-léhem, y veamos esto° que ha sucedido, que el Señor nos manifestó.
Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, cierto sacerdote de nombre Zacarías, de la clase de Abías,° y su mujer era de las hijas de Aarón, y su nombre era Elisabet.
Y a los hijos de las concubinas que Abraham había tenido, les dio regalos, y mientras vivía, los envió al oriente, lejos de su hijo Isaac, a la tierra oriental.°
Su hacienda era de siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas y una muy numerosa servidumbre, de modo que este hombre era el más grande de todos los orientales.°
Y sucedió que por la mañana, conturbado su espíritu, envió a llamar a todos los magos de Egipto y a todos sus sabios, y Faraón les contó su sueño. Pero no había quien los interpretara a Faraón.
Herodes, al verse burlado por los magos, se enfureció sobremanera, y enviando soldados,° mató° a todos los niños menores de dos años en Bet-léhem y en sus alrededores, conforme al tiempo que particularmente había indagado de los magos.