Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: ¡Ahora han venido° la salvación y el poder y el reino de nuestro Dios, y la soberanía de su Ungido, porque fue arrojado el acusador de nuestros hermanos,° el que los acusaba día y noche delante de nuestro Dios!
Porque he aquí Yo daré orden, Y la casa de Israel será zarandeada entre todas las naciones, Como se zarandea el trigo en la criba, Sin que caiga un grano° en tierra.