Y contarás para ti siete semanas de años: siete veces siete años, de manera que los días de las siete semanas de años te vengan a ser cuarenta y nueve años.
Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la transgresión y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.
Y cuando llegue el jubileo para los hijos de Israel, su heredad sería añadida a la heredad de la tribu de sus maridos, y así su heredad vendría a sustraerse de la heredad de la tribu de nuestros padres.