Así que, quien compre de los levitas, liberará en el jubileo la casa vendida en la ciudad que pertenece a los levitas, porque las casas de las ciudades de los levitas son propiedad suya entre los hijos de Israel.
También para los hijos de Aarón, los sacerdotes que vivían en los ejidos de sus ciudades, había hombres designados por nombre en cada una de las ciudades para dar porciones a todos los hombres entre los sacerdotes, y a todos los que eran reconocidos por sus genealogías entre los levitas.
Y la de los levitas, al lado de los límites de la de los sacerdotes, será de veinticinco mil cañas de longitud, y de diez mil de anchura; toda la longitud de veinticinco mil, y la anchura de diez mil.