Santificaréis pues el año quincuagésimo, y proclamaréis en la tierra libertad a todos sus habitantes. Será jubileo° para vosotros y cada uno volverá a su propiedad, cada uno de vosotros volverá a su familia.
Y cuando llegue el jubileo para los hijos de Israel, su heredad sería añadida a la heredad de la tribu de sus maridos, y así su heredad vendría a sustraerse de la heredad de la tribu de nuestros padres.
Pero si su mano no halla para recuperarlo, lo vendido quedará en mano del comprador hasta el año del jubileo, y en el jubileo quedará libre y volverá a su propiedad.
El vendedor no recobrará lo vendido ni el comprador retendrá lo comprado,° porque la ira gravita sobre toda la multitud, y no se revocará, y a causa de su propia iniquidad, nadie podrá preservar su vida.