Luego cada uno dijo a su compañero: ¡Venid, echemos suertes para saber por culpa de quién nos ha sobrevenido este mal! Y echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás.
Y os apropiaréis de la tierra echando suertes entre vuestras familias. Al grande aumentaréis su posesión, y al pequeño disminuiréis su posesión. Aquello que le toque en suerte a cada uno, suyo será. Tomaréis posesión según las tribus de vuestros padres.
Pero el macho cabrío sobre el cual haya caído la suerte por Azazel, será presentado vivo ante YHVH para hacer expiación sobre él, a fin de enviarlo al desierto como Azazel.