Luego Moisés dijo a Aarón: Acércate al altar, y prepara tu ofrenda por el pecado y tu holocausto, y haz expiación por ti y por el pueblo, y haz luego la ofrenda del pueblo, y ofrece expiación por él, tal como ordenó YHVH.
que no tiene necesidad cada día, como los sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados y después por los del pueblo,° porque hizo esto de una vez por todas ofreciéndose a sí mismo.
Acabados estos días, del octavo día en adelante, los sacerdotes ofrecerán sobre el altar vuestros holocaustos y vuestras ofrendas de paz, y me seréis aceptos, dice Adonay YHVH.
A los sacerdotes levitas que son del linaje de Sadoc y que están cerca de mí para ministrar ante mí, dice Adonay YHVH, les darás un becerro de la vacada como ofrenda por el pecado.
Y ocurría que al finalizar los días del festín, Job enviaba por ellos° para purificarlos, y levantándose de madrugada, ofrecía holocaustos por todos ellos, conforme a su número, pues decía Job: Quizás mis hijos han pecado contra ’Elohim y blasfemado en su corazón. Así hacía Job siempre.
ni por medio de la sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por medio de su propia sangre, entró una vez por todas en el lugar santísimo, habiendo asegurado eterna redención.