El que coma de su cadáver lavará sus vestidos, y será impuro hasta la tarde, y el que recoja el cadáver lavará sus vestidos, y será impuro hasta la tarde.
No comeréis ninguna bestia muerta. La podrás dar al extranjero que está en tus ciudades, y él podrá comerla, o véndela al extranjero, porque tú eres un pueblo santo para YHVH tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.°
Y dije: ¡Ay, Adonay YHVH! he aquí que mi alma no ha sido contaminada; desde mi juventud hasta ahora no he comido cosa mortecina ni despedazada por las fieras, ni ha entrado en mi boca carne de desecho.
Y esto erais algunos, pero os lavasteis, pero fuisteis apartados para Dios, pero fuisteis declarados justos en el nombre del Señor Jesús, el Mesías° por el Espíritu de nuestro Dios.
Al tercero y al séptimo día, el que está limpio rociará al impuro, y cuando lo haya purificado al séptimo día, lavará sus vestidos y se bañará en agua, y en la tarde quedará limpio.
El sacerdote los ofrecerá, el uno como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto. Así el sacerdote hará expiación por él delante de YHVH a causa de su flujo.