De todos los animales que andan con cuatro patas, tendréis por inmundo todo el que ande sobre sus garras. Cualquiera que toque sus cuerpos muertos será impuro hasta la tarde.
El sacerdote los ofrecerá, el uno como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto. Así el sacerdote hará expiación por él delante de YHVH a causa de su flujo.
Y cualquier persona, sea nativo o extranjero, que coma animal mortecino o despedazado por fiera, lavará sus vestidos y se bañará en agua, y será impura hasta la tarde: entonces quedará limpia.
El sacerdote lavará sus vestiduras con agua, bañará su cuerpo en agua y después entrará en el campamento, pero el sacerdote será impuro hasta la tarde.