Tres amigos de Job oyeron de los males que le habían sobrevenido, y acudieron cada uno de su lugar: Elifaz temanita, Bildad sujita y Sofar° naamatita, quienes convinieron en ir juntos para condolerse con él y consolarlo.
Entonces los judíos que estaban en la casa con ella y la consolaban, viendo que Miriam se levantó de prisa y salió, la siguieron, pensando° que iba al sepulcro a llorar allí.
que nos consuela° en toda nuestra tribulación, para que nosotros podamos consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros mismos somos consolados por Dios.
m ¿Quién se te iguala, quién se te asemeja, oh ciudad de Jerusalem? ¿A quién te compararé para consolarte, oh virgen hija de Sión? Tu quebranto es inmenso como el mar, ¿quién te podrá sanar?
v Oyeron que yo° gemía y no hay quien me consuele. Todos mis enemigos han oído mi mal, se regocijan que Tú° lo hiciste. ¡Haz que venga el día anunciado y sean ellos como yo!
[ Por estas cosas yo lloro, y mis ojos se deshacen en aguas, Porque está lejos de mí el Consolador, el que consuela mi alma; Mis hijos están desconsolados porque el enemigo ha prevalecido.
f Su inmundicia está en sus faldas, no ha tenido en cuenta° su final, Fue humillada hasta el asombro, no tiene consolador. ¡Mira, oh YHVH, mi aflicción, porque el enemigo se ha engrandecido!
b Amargamente llora en la noche y sus lágrimas cubren sus mejillas; No tiene a nadie que la consuele entre todos sus amantes, Todos sus amigos le fueron infieles y ahora son sus adversarios.
Y vinieron a él todos sus hermanos y todas sus hermanas y todos sus antiguos conocidos, y comieron con él en su casa, y se condolieron de él, y lo consolaron por toda la desgracia que YHVH había hecho venir sobre él. Y cada uno le dio una pieza de plata y un anillo de oro.
Entonces David dijo: Haré misericordia con Hanún, el hijo de Nahas, así como su padre hizo misericordia conmigo. Y David envió a sus siervos para consolarlo por su padre. Pero cuando los siervos de David entraron en tierra de los amonitas,
Y se levantaron todos sus hijos e hijas a consolarlo, pero él rehusó ser consolado y dijo: ¡Descenderé enlutado junto a mi hijo hasta el Seol! Y su padre lloraba por él.
Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del banquete, Porque aquello es el paradero de todos los hombres, Y el que vive debe poner esto en su corazón.
se levantaron todos los hombres de valor y tomaron el cadáver de Saúl y los cadáveres de sus hijos, y los trajeron a Jabes, y sepultaron sus huesos debajo del gran árbol en Jabes, y ayunaron siete días.