¡Mirad sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, Del que anuncia la paz! ¡Guarda tus solemnidades, oh Judá, y cumple tus votos, Porque el inicuo no volverá a atravesarte, Pues ha sido totalmente destruido!
¡Despiértate! ¡Despiértate! ¡Vístete de poder, oh Sión! ¡Vístete tus ropas de hermosura, Oh Jerusalem, santa ciudad! Porque no volverá a entrar en ti el incircunciso ni el impuro.
¡Que nunca jamás entre en ella ninguna cosa inmunda,° que hace abominación o mentira, sino sólo los que han sido inscritos en el rollo de la vida del Cordero!
Así dice YHVH Sebaot, Dios de Israel: Cuando Yo haga volver sus cautivos, se volverá a decir en Judá y en sus poblados: ¡YHVH te bendiga, oh Morada de justicia, oh Monte de santidad!
Así dice YHVH: Restauraré a Sión, y habitaré en medio de Jerusalem. Jerusalem será llamada Ciudad de Verdad, y el monte de YHVH Sebaot, Monte de Santidad.
Y habrá allí calzada y camino,° Y será llamado Camino de Santidad. No pasará inmundo por él. El que ande por este Camino, Por torpe que sea, no se extraviará, Porque Él mismo estará con ellos.
Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel. Háblales, diciendo: Al atardecer comeréis carne, y por la mañana os hartaréis de pan. Entonces sabréis que Yo soy YHVH, vuestro Dios.
Haré que sean conducidos a mi Santo Monte, Y se alegren en mi Casa de oración. Sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar, Porque mi Casa será llamada Casa de oración para todos los pueblos.
Y todo el valle de los cadáveres y de las cenizas, y todas las llanuras hasta el arroyo de Cedrón, hasta la esquina del portal de los Caballos, hacia el oriente, estarán consagrados a YHVH. Nunca más será devastada ni destruida.
Porque en mi santo monte, en el monte excelso de Israel, dice Adonay YHVH, allí en la tierra, me servirá la casa de Israel toda entera. Allí os aceptaré, y allí demandaré vuestras ofrendas alzadas, y las primicias de vuestros dones, y todas vuestras cosas consagradas.
Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que Yo soy YHVH.
Así dice Adonay YHVH: Ningún extranjero, incircunciso de corazón e incircunciso de carne entrará en mi Santuario, ningún extranjero que more entre los hijos de Israel.
¡Te ruego, oh Adonay, aparta tu ira e indignación de sobre tu ciudad Jerusalem, tu Monte Santo, conforme a toda tu justicia, porque a causa de nuestros pecados y por la maldad de nuestros padres, Jerusalem y tu pueblo han venido a ser el oprobio de todos cuantos nos rodean!