¡Lloren los sacerdotes entre el atrio y el altar!, Y digan los ministros de YHVH: Oh YHVH, perdona a tu pueblo, No entregues tu heredad al oprobio, A la burla entre los gentiles; ¿Por qué se ha de decir entre los pueblos: ¿Dónde está su Dios?
¡Vestíos de luto, sacerdotes! ¡Gemid, ministros del altar! ¡Pernoctad en saco,° ministros de mi Dios!° Porque la ofrenda y la libación Se ha quitado de la Casa de vuestro Dios.
No ofrecerán a YHVH libaciones de vino, Ni sus holocaustos le serán aceptos; Serán para ellos como pan de duelo, todos los que coman quedarán impuros.° Su pan les quitará el hambre,° Pero no entrará en la Casa de YHVH.°
Pero en cuanto a vosotros, seréis llamados Sacerdotes de YHVH; Dirán de vosotros: Ministros de nuestro Dios. Comeréis la opulencia de las naciones, Y entraréis en posesión de su gloria.
[ Por estas cosas yo lloro, y mis ojos se deshacen en aguas, Porque está lejos de mí el Consolador, el que consuela mi alma; Mis hijos están desconsolados porque el enemigo ha prevalecido.
d Las calzadas de Sión están de luto, nadie asiste a las solemnidades, Todas sus puertas están desoladas, sus sacerdotes gimen, Sus doncellas están afligidas, y ella misma está sumida en amargura.
En cuanto a nosotros, YHVH es nuestro Dios, y no lo hemos abandonado, y nuestros sacerdotes que ministran a YHVH son hijos de Aarón, y los levitas están en la obra:
De entre los hijos de Israel harás que se presente delante de ti Aarón tu hermano, y sus hijos con él, para que Aarón, y Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar, hijos de Aarón, sean mis sacerdotes.