Y los que son inferiores a los incircuncisos no yacerán con los poderosos que bajaron al Seol con sus armas de guerra, cuyas espadas están puestas debajo de sus cabezas, y cuyas iniquidades están sobre sus huesos, por cuanto el terror de los poderosos estaba en la tierra de los vivientes.
En tu inmundicia hay infamia, porque intenté limpiarte, pero no quisiste ser limpia de tu inmundicia. ¡Pues no serás limpia, hasta que Yo haya desahogado en ti mi indignación!