Por cuanto tu enfurecimiento contra mí y tu soberbia° han llegado a mis oídos, pondré mi garfio en tu nariz y mi brida en tu boca, y te haré volver por el camino en que viniste.
Te haré volver, y pondré garfios en tus quijadas, y te sacaré fuera con todo tu ejército,° caballos y jinetes, todos ellos con ropas vistosas, gran multitud con paveses y escudos, todos ellos portando espadas.
Su resuello° es como un torrente que inunda, que alcanza hasta la garganta, Para zarandear las naciones con zarandeo funesto, Y poner brida de extravío en las quijadas de los pueblos.
°Por eso, cuando Adonay acabe toda su obra en el Monte Sión y en Jerusalem, Castigará° el fruto de la soberbia del corazón del rey de Asiria, Y la arrogancia altanera de sus ojos.
Yo, pues, pondré garfios en tus quijadas, Y haré que los peces de tus ríos se peguen a tus escamas, Y te sacaré de en medio de tus ríos, Y todos los peces de tus ríos saldrán pegados a tus escamas.
Viendo Pilato que nada se lograba,° sino que más bien se estaba formando un alboroto, tomó agua y se lavó° las manos delante del gentío, diciendo: ¡Inocente soy de la sangre de éste!° ¡Allá vosotros!
Adonay YHVH ha jurado por su santidad: He aquí vendrán días sobre vosotras° en que se os llevará con garfios, Con anzuelos de pesca a vuestro remanente;°
Así hablaréis a Ezequías rey de Judá, diciendo: No te engañe tu Dios en quien confías, pensando que Jerusalem no será entregada en mano del rey de Asiria.