Haré a tus opresores comerse su propia carne, Y como de vino, embriagarse en su propia sangre, Y toda carne sabrá que Yo soy YHVH tu Salvador, Y que tu Redentor es el Fuerte de Jacob.
Decid a los de corazón apocado: ¡Esforzaos, no temáis! He aquí vuestro Dios viene con retribución: La venganza es de ’Elohim; Él mismo vendrá y os salvará.
Y sucederá que así como YHVH se regocijaba en haceros bien y en multiplicaros, así YHVH se regocijará sobre vosotros para arruinaros y destruiros, y seréis arrancados de la tierra a la cual entráis para tomarla en posesión.
Así se desahogará mi ira sobre ellos y saciaré mi indignación, y quedaré satisfecho.° Y cuando haya agotado mi ira sobre ellos, sabrán que Yo, YHVH, hablé con pasión.
Pero vuestros cánticos resonarán como en atardecer sagrado de solemnidad,° El corazón se alegrará como el que camina al son de la flauta, Mientras marcha hacia el Monte de YHVH, a la Roca de Israel.
Exaltad, naciones, a su pueblo,° Porque Él vengará la sangre de sus siervos,° Retribuirá la venganza a sus adversarios, Y expiará la sangre manante de su pueblo.
Pero su Redentor es el Fuerte: YHVH Sebaot es su nombre. Él defenderá eficazmente la causa de ellos, A fin de sosegar la tierra y turbar a los moradores de Babilonia.
Mas su arco permaneció en firme, Y fueron fortalecidos los brazos de sus manos, Por las manos del Fuerte de Jacob, De allí el Pastor, la Piedra de Israel,
Un tercio de los tuyos morirá de peste, el hambre los consumirá dentro de ti; un tercio caerá a espada alrededor tuyo, y un tercio esparciré a todos los vientos, y los perseguiré con la espada desnuda.