No comeréis ninguna bestia muerta. La podrás dar al extranjero que está en tus ciudades, y él podrá comerla, o véndela al extranjero, porque tú eres un pueblo santo para YHVH tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.°
Por tanto, diles: Así dice Adonay YHVH: Coméis con la sangre, alzáis vuestros ojos a vuestros ídolos, derramáis sangre, ¿y vosotros poseeréis la tierra?