Pero uno de los ancianos me dice: ¡No llores! ¡He aquí el León, el de la tribu de Judá,° la raíz de David,° ha vencido para abrir el rollo y sus siete sellos!
He aquí un pueblo que se yergue cual leona, Y se alza como un león: No se echará hasta que haya devorado presa, Y haya bebido la sangre de sus víctimas.
El remanente de Jacob estará entre las naciones, En medio de muchos pueblos, Como el león entre las bestias del campo, Como el cachorro de león en medio de un rebaño de ovejas, Que al pasar arrebata y pisotea sin que nadie escape.
Porque Yo seré como un león para Efraín, Y como un leoncillo para la casa de Judá. ¡Yo, Yo mismo hago presa y me voy, Y me la llevo, y no hay quien me la quite!