Y los huesos de José, que los hijos de Israel habían subido de Egipto,° fueron sepultados en Siquem, en la porción del campo que Jacob había comprado° de los hijos de Hamor, padre de Siquem, por cien monedas, y así quedó en posesión de los hijos de José.
Yo, que destruí ante ellos al amorreo, Cuya altura era como la de los cedros, Y cuya fortaleza como la del roble, Y aún así destruí su fruto por arriba y sus raíces por debajo;
Tendrá que reconocer al primogénito, hijo de la menos amada, dándole el doble de todo cuanto posea, pues es la primicia de su vigor, y tiene derecho de primogenitura.