Y a los hijos de las concubinas que Abraham había tenido, les dio regalos, y mientras vivía, los envió al oriente, lejos de su hijo Isaac, a la tierra oriental.°
Abraham entonces se levantó temprano en la mañana, tomó pan y un odre con agua y lo dio a Agar, poniendo sobre su espalda también al niño y la despidió. Y ella se fue, y anduvo errante por el desierto de Beer-seba.°
Porque sucedía que cuando los de Israel acababan de sembrar, los madianitas venían con los amalecitas y con los hijos del oriente y subían contra ellos,
si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo el bien, dándoos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, y llenando de sustento y de alegría vuestros corazones.
Su hacienda era de siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas y una muy numerosa servidumbre, de modo que este hombre era el más grande de todos los orientales.°
Y al cabo de diez años de habitar Abram en la tierra de Canaán, Saray, mujer de Abram, tomó a Agar la egipcia, su sierva, y la dio por mujer a su marido Abram,
Y Roboam amó a Maaca, hija de Absalón, más que a todas sus mujeres y concubinas. Tomó dieciocho mujeres y sesenta concubinas, y engendró veintiocho hijos y sesenta hijas.