en ese primer año de su reinado, yo, Daniel, entendí de los libros que, según la palabra de YHVH dada al profeta Jeremías, el número de los años que habría de durar la desolación de Jerusalem serían setenta años.
Convertiré la tierra en desierto y en desolación, y cesará la soberbia de su poderío, y los montes de Israel serán asolados hasta que no haya quien pueda pasar.
y los extranjeros, los más crueles de los pueblos, lo talaron y lo tiraron, y sus ramas fueron cayendo por los montes y por todos los valles, su copa se fue desgajando por todos los barrancos de la tierra, y todos los pueblos de la tierra se retiraron de su sombra, y lo desecharon.
Porque así dice YHVH: Cuando se hayan cumplido setenta años para con Babilonia, Yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar.
Al cabo de setenta años YHVH se ocupará de Tiro, Y ella volverá a su salario de prostituta, Y fornicará de nuevo con todos los reinos del mundo sobre la faz de la tierra.
para que se cumpliera la palabra de YHVH por boca de Jeremías, para que la tierra disfrutara de todos sus días de reposo. Reposó todos los días de su desolación hasta cumplirse° setenta años.
Que no se apaga ni de noche ni de día, Y su humareda sube perpetuamente. De generación en generación seguirá desolada, Por siglos de siglos nadie la transitará.
Por los montes alzaré mi lloro y mi lamento, Y una endecha por los pastos del desierto, Porque están quemados y no hay quien pase, Ni se oye el bramido de ganado; Desde las aves de los cielos hasta las bestias, Todo ha huido, todo se ha ido.