Así pues, tuvo estrecha compañía con las criadas de Booz, y espigó hasta que se acabó la siega de la cebada y la siega del trigo; pero habitaba con su suegra.
De esta suerte regresó Noemí, y con ella su nuera Rut la moabita, cuando volvió de los campos de Moab. Y llegaron a Bet-léhem a principios de la siega de la cebada.
Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya fruto, Aunque engañe el producto del olivo° Y los campos no produzcan alimento, Aunque se acaben las ovejas del redil Y no haya vacas en los establos,
Os herí con tizón y con añublo, Y la langosta devoró vuestros huertos y vuestras viñas, Y vuestras higueras y vuestros olivares, Pero no os volvisteis a mí, dice YHVH.
Y los entregó en manos de los gabaonitas, quienes los ahorcaron en el monte delante de YHVH. Y así murieron juntos aquellos siete, los cuales fueron muertos en los primeros días de la siega, al comienzo de la cosecha de la cebada.