También observarás° la fiesta solemne de la Siega de los primeros frutos de tus labores,° de aquello que hubieres sembrado en el campo, y la fiesta solemne de la Cosecha al final del año, cuando hayas cosechado el producto de tus labores del campo.°
Y no sólo ella,° sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando ansiosamente la adopción, la redención de nuestro cuerpo.
¡Ay de mí! Porque soy como el último de los frutos de verano, Como el rebusco después de la vendimia, Cuando ya no queda racimo que comer, Ni las brevas que desea mi alma.
Porque en mi santo monte, en el monte excelso de Israel, dice Adonay YHVH, allí en la tierra, me servirá la casa de Israel toda entera. Allí os aceptaré, y allí demandaré vuestras ofrendas alzadas, y las primicias de vuestros dones, y todas vuestras cosas consagradas.
Y cuando se divulgó el edicto, los hijos de Israel dieron muchas primicias de grano, mosto, aceite y miel, y de todo fruto del campo, y trajeron los diezmos de todas las cosas.
Un hombre llegó de Baal-salisa, y traía para el varón de Dios pan de las primicias, veinte panes de cebada con espigas de trigo nuevo, y dijo: Dadlo a la gente para que coma.
Observarás la celebración de los Ázimos.° Siete días comerás panes sin levadura, como te ordené, en el tiempo señalado, el mes de Abib, porque en él saliste de Egipto. No os presentéis ante mí vacíos.°
Pero todo primerizo de asno lo sustituirás con un cordero, y si no lo sustituyes, lo desnucarás. Redimirás todo primogénito° de tus hijos y ninguno se presentará ante mí con las manos vacías.
Cuando nazca un ternero, oveja, o cabrito, estará debajo su madre siete días, pero desde el octavo día en adelante será apto como víctima, ofrenda ígnea a YHVH,
Dedicarás a YHVH tu Dios todo primerizo macho nacido de tu vacada y de tu rebaño.° No te sirvas del primerizo de tu vacada, ni trasquiles el primerizo de tu rebaño.