¡Mirad qué clase de° amor! El Padre nos ha concedido que seamos llamados hijos de Dios,° y lo somos;° por esto no nos conoce el mundo, porque tampoco lo conoció a Él.
Pues bien, los dos hijos que te nacieron en la tierra de Egipto antes de venir yo a vivir contigo en Egipto, serán míos. Efraín y Manasés, serán para mí como Rubén y Simeón.
Conoció° Adam otra vez a su mujer, y ella dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set, porque pensó:° ’Elohim me ha concedido° otro descendiente en lugar de Abel, a quien asesinó Caín.