Y oí otra voz procedente del cielo, que decía: ¡Salid de ella pueblo mío,° para que no seáis partícipes de sus pecados ni recibáis parte de sus plagas!°
Y habló a la asamblea, diciendo: ¡Apartaos ahora de las tiendas de estos hombres malvados, y no toquéis nada suyo, para que no seáis barridos° con todos sus pecados!
No estéis unidos en yugo desigual con incrédulos, pues ¿qué compañerismo° hay entre la justicia y la iniquidad? ¿Y qué comunión hay de la luz con las tinieblas?